Fecha de Artículo: Martes,  Enero 14,  2003

El Salvador

Cocina salvadora

  El Diario de Hoy
 

LADB

“Turbo-cocina” reduce drásticamente uso de leña.

Un científico salvadoreño inventó un artefacto que podría ser la salvación de los pocos bosques que quedan en el país. También podría revolucionar la tecnología energética en todo el mundo y reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles.

La Organización de las Naciones Unidas ha galardonado a René Núñez-Suárez por su invento, el que él describe como un nuevo proceso no contaminante para producir calor y energía. El proceso de combustión a baja temperatura ha sido incorporado en un invento que él llamó "turbo-cocina", que puede generar calor con muy poca leña. Núñez-Suárez lo inventó en El Salvador corriendo con todos los costos, que fueron altos en varios sentidos.

Núñez-Suárez creó el artefacto, que está patentado en El Salvador y EEUU, para minimizar el uso de la escasa leña. En vez de gases tóxicos, emite sólo dióxido de carbono y agua.

"El invento se integra al ciclo biológico de la naturaleza", explicó. "El dióxido de carbono, el calor y el agua son tres elementos que absorben las plantas y los transforman en oxígeno".

Al científico se le ocurrió la idea mientras escribía un capítulo del libro Historia natural y ecología de El Salvador. "Al terminar de escribir el capítulo, me di cuenta que la leña es el recurso energético más importante del país", dijo. Pero descubrió que no había prácticamente nada escrito sobre el tema. "La inversión para resolver la disminución del consumo de leña es nula".

Por eso Núñez-Suárez decidió hacer algo. Le tomó años perfeccionar la cocina. Núñez-Suárez estaba obsesionado con el proyecto y gastó todo su dinero en él. Terminó en la más absoluta miseria y sus amigos y familia —incluyendo su esposa— lo abandonaron. "Perdió la fe en mí", dijo. "Y ella se aburrió de ver a una persona que día y noche sólo pensaba en un invento que creía iba a cambiar el mundo. Pensó que eran delirios de grandeza".

Pero el delirio se materializó en el mundo real. Luego de construir el primer prototipo, Núñez-Suárez obtuvo financiamiento del Fondo Iniciativa para las Américas de El Salvador, que le permitió probar la cocina en una zona rural de Chalatenango. Eligió el lugar porque se encontraba bastante deforestado, y era difícil encontrar leña. Luego de un año de pruebas, se sintió satisfecho de que la población aceptara la cocina y que redujera el consumo de combustible en más de 90%.

En vez de madera, la cocina quema ramitas, lo que no deforesta. El inventor esperaba que su obra también redujera la elevada incidencia de enfermedades respiratorias causadas por el humo de las cocinas a leña.

Núñez-Suárez explica que el principio puede ser incorporado a cualquier artefacto que funcione con combustible, desde cocinas de gas a automóviles. "Si mi cocina puede reducir el consumo de leña en 96% en comparación con las cocinas tradicionales, eso significa que se podrían reducir en 96% las emisiones de efecto invernadero de esa fuente", sostuvo.

 

 


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